Seguro que has oído a tus padres o abuelos decir aquello de: «Con 1.000 pesetas antes llenaba el carrito de la compra y ahora no me da ni para un café». Pues bien, no es una batallita de mayores; es una realidad matemática que te afecta a ti ahora mismo.
Si tienes 1.000 € guardados bajo el colchón (o en una cuenta corriente que te da un 0% de interés), lamento decirte que tienes una fuga de agua en el barco.
El villano invisible: La inflación
La inflación es, básicamente, que la vida sube de precio. Si la inflación es de un 3% anual, lo que hoy compras con 100 €, el año que viene te costará 103 €. Tu billete sigue diciendo «100», pero tu poder para comprar cosas ha bajado.
Si tu dinero no crece al menos al mismo ritmo que la inflación, cada día eres un poquito más pobre aunque no gastes ni un céntimo.
Tu mejor amigo: El Interés Compuesto
Aquí es donde la cosa se pone divertida. Albert Einstein (que algo sabía de esto) decía que el interés compuesto es la fuerza más poderosa del universo.
Imagina que inviertes 100 € y ganas un 10%. Ahora tienes 110 €. Al año siguiente, ese 10% no se calcula sobre tus 100 iniciales, sino sobre los 110. Ganas 11. Ahora tienes 121. Asi a los 10 años tienes 259 € y a los 20 acumulas 672 €.
Parece poco, ¿verdad? Pero mira lo que pasa a largo plazo:
- Al principio, parece que el dinero camina.
- Luego, empieza a trotar.
- Después de unos años, sale volando.
La magia no está en ser un genio de las finanzas, sino en darle tiempo a tu dinero para que trabaje por ti mientras tú duermes, paseas al perro o ves una serie.
La gran mentira: «Invertir es apostar»
Mucha gente no invierte porque le da miedo «perderlo todo«. Pero hay una diferencia gigante:
- Apostar: Es ir al casino o comprar una criptomoneda rara esperando hacerte rico mañana. Eso depende de la suerte.
- Invertir: Es participar en el crecimiento de la economía mundial. Es comprar una parte de las empresas que fabrican tu móvil, la ropa que llevas o el café que te tomas.
El objetivo de este viaje
No estamos aquí para que te hagas millonario el mes que viene (huye de quien te prometa eso). Estamos aquí para que, dentro de unos años, tengas la libertad de no preocuparte por el dinero porque tu «yo» del pasado tomó la decisión inteligente de empezar.

