Ya sabemos que la inflación se come tus ahorros y que el interés compuesto es pura magia. Ahora, la tentación es meter todos tus ahorros en bolsa mañana mismo. ¡Error!
Invertir sin tener un colchón de seguridad es como saltar en paracaídas sin haber revisado si la mochila lleva un paracaídas de repuesto o un montón de libros. Si las cosas se tuercen, te vas a hacer daño.
El fondo de emergencia: Tu escudo de paz mental
La vida es experta en lanzarnos «sorpresas» desagradables: se rompe la caldera, el coche decide no arrancar o, en el peor de los casos, te quedas sin trabajo.
Si todo tu dinero está invertido y el mercado justo ese mes cae, te verás obligado a vender perdiendo dinero para pagar tus facturas. Eso es lo que queremos evitar a toda costa.
La regla de oro: Antes de invertir, ahorra entre 3 y 6 meses de tus gastos básicos en una cuenta aparte. Ese dinero no es para ganar rentabilidad, es para dormir tranquilo.
La deuda: Tu mochila de piedras
No todas las deudas son iguales, pero las de las tarjetas de crédito o los préstamos personales con intereses altos (del 10%, 15% o más) son agujeros negros.
Es absurdo intentar ganar un 7% invirtiendo mientras pagas un 18% de intereses por una deuda.
- Prioridad 1: Paga tus deudas caras.
- Prioridad 2: Invierte. Matar una deuda con un 15% de interés es, matemáticamente, como conseguir una inversión segura del 15%. ¡Es un negociazo!
El dinero de «no tocar»
Invertir es un juego de largo plazo (mínimo 5 años). Si sabes que el verano que viene te quieres ir de viaje o que en dos años quieres dar la entrada de un piso, ese dinero no se invierte. Se queda en una cuenta de ahorro o en algo muy seguro.
Solo invertimos el dinero que sobra después de cubrir tus necesidades y tu seguridad.
Por qué esto te hace mejor inversor
Cuando inviertes solo lo que «te sobra«, tus emociones se apagan. Si el mercado baja un 10%, te da igual, porque sabes que tu alquiler y tu comida están cubiertos por tu fondo de emergencia.
Invertir desde la desesperación es la receta perfecta para perder.
Invertir desde la seguridad es la receta para ganar.

