Si te quedan todavía 10–15 años de vida laboral, es normal sentir miedo cuando oyes hablar de inteligencia artificial. Da la sensación de que las máquinas van a hacerlo todo y que las personas sobramos. Pero la realidad es más matizada: muchos trabajos van a cambiar, sí, pero eso no significa que desaparezcan todas las personas, sino que cambiará la manera de trabajar.
La clave no es competir contra la IA, sino aprender a trabajar con ella. Igual que en su día aprendimos a usar el correo electrónico o las hojas de cálculo, ahora toca aprender a usar estas nuevas herramientas para seguir siendo valiosos en nuestro puesto.
Primer paso: perder el miedo probando cosas sencillas
No hace falta ser informático para usar la IA. Funciona como un chat: escribes lo que necesitas y te responde. Ejemplos de uso para tu día a día:
- Si trabajas en atención al cliente: pedirle a la IA que te ayude a redactar una respuesta más clara y amable a un correo complicado.
- Si trabajas en administración: que te resuma un documento largo y te saque los puntos clave.
- Si trabajas en logística o almacén: pedir ideas para organizar mejor turnos, rutas o tareas repetitivas.
- Si trabajas en educación o formación: que te proponga actividades, ejemplos o explicaciones adaptadas a distintos niveles.
Puedes empezar con cualquier asistente de IA conversacional que tengas disponible en tu empresa o de forma gratuita. Lo importante es “jugar”, probar preguntas diferentes y ver qué te ofrece.
Segundo paso: aprender a pedir bien las cosas (el “arte del prompting”)
La IA no lee la mente: cuanto mejor expliques lo que quieres, mejores resultados obtendrás. A esto se le llama “prompting”. Usa este truco práctico: cada vez que uses IA, intenta incluir siempre cuatro cosas:
- Quién eres y qué contexto tienes: “Trabajo en una oficina de una pyme, gestiono facturas y correos de clientes”.
- Qué necesitas exactamente: “Quiero que revises este texto y lo hagas más claro y profesional”.
- Para quién es: “Va dirigido a un cliente que se ha quejado por un retraso”.
- Formato de salida: “Respóndeme en 1 párrafo breve y en un tono respetuoso pero firme”.
Con solo esto, la calidad de las respuestas mejora mucho y tú empiezas a entender cómo “hablarle” a la IA para que te sea útil.

Tercer paso: aprender un poco cada mes
No hace falta hacer un máster, pero sí conviene reservar algo de tiempo para aprender. Ideas de recursos que se pueden aprovechar:
- Tutoriales en vídeo: en muchas plataformas de vídeo hay explicaciones sencillas sobre “cómo usar la IA en tu trabajo de oficina”, “IA para profesores”, “IA para administrativos”, etc.
- Cursos básicos online: hay formaciones pensadas para principiantes, centradas en casos prácticos y sin tecnicismos.
- Recursos que ya ofrece tu empresa: si tu organización usa herramientas de oficina modernas, suele haber cursos, webinars y guías sobre cómo aprovechar la IA integrada en esas herramientas.
Lo importante es la constancia: aprender un poco cada mes te mantiene al día sin agobiarte.[1]
Cuarto paso: mantener el sentido común y el control
La IA se equivoca, no conoce tu empresa como tú y puede inventar datos. Por eso, tu experiencia sigue siendo necesaria. Al usar IA:
- No des por hecho que todo lo que dice es correcto, revisa lo importante.
- Úsala como punto de partida: deja que te dé un borrador y tú lo ajustas.
- Decide tú: la IA propone, pero la decisión final es tuya.
En muchos trabajos del futuro, el valor estará en las personas que sepan combinar su experiencia con las nuevas herramientas, no en quienes las ignoren.
Qué puede cambiar para ti (y por qué no es el fin)
En los próximos años es probable que:
- Algunas tareas repetitivas se automaticen.
- Te pidan usar nuevas herramientas para hacer informes, redactar textos o analizar datos.
- Cambien algunas funciones del puesto, pero se creen otras nuevas relacionadas con supervisar, revisar y mejorar lo que hace la IA.
Eso significa que tu trabajo puede transformarse, pero si te adaptas, puedes seguir teniendo un papel importante. Las personas que ya están empezando a aprender hoy tendrán ventaja cuando esos cambios se aceleren.



Bueno, el artículo está interesante, especialmente esa parte de aprender un poco cada mes. Es cierto que con la IA no puedes parar de aprender, siempre hay algo nuevo. Pero, ¿no creéis que es un poco complicado mantener el ritmo? No sé, igual me estoy agobiando un poco… En fin, seguiré probando cosas sencillas como sugiere el primer paso. ¿Algún consejo para no perder la paciencia?
Vale, lo de perder el miedo me ha gustado. Creo que a veces nos acojonamos mucho con lo de la inteligencia artificial y olvidamos que se trata de probar. Aunque, ¿cómo se supone que se aprende a pedir bien las cosas? No lo pillo muy bien… ¿Alguien puede aclarármelo?
Es verdad eso que dicen de perder el miedo a la IA. Yo empecé jugando con el asistente de voz de mi móvil y ahora me ayuda un montón. Eso sí, hay que tener paciencia, porque no siempre entiende lo que le pides. ¿Alguien tiene algún truco para mejorar eso del arte del prompting? Es lo que más me cuesta. Y lo de aprender un poco cada mes, totalmente de acuerdo, pero a veces se me olvida… en fin, es lo que tiene la tecnología.
El arte del prompting me parece muy interesante, pero no acabo de entenderlo bien. ¿Se trata de pedir a la IA que haga algo de una forma específica? Y eso de aprender un poco cada mes, ¿se refiere a aprender sobre la IA o a aprender de la IA? Supongo que mantener el sentido común es siempre importante, aunque no sé hasta qué punto eso es posible con algo tan nuevo y emocionante como la IA.
Bueno, la verdad es que el tema de la IA me da un poco de respeto, pero veo que el primer paso es precisamente perder ese miedo. Me parece que probar cosas sencillas puede ser un buen comienzo, a ver si me animo. ¿Algún consejo sobre por donde empezar?
Bueno, pues me ha dejado pensando eso de aprender a pedir bien las cosas. Me imagino que con la IA hay que usar palabras claves o algo así, no? Tampoco me queda muy claro eso del arte del prompting. A mí me suena a otro idioma jaja. Pero me gusta eso de aprender un poco cada mes. Creo que es clave para no quedarse atrás con estas cosas. Todo es probar y perder el miedo, supongo.